Parece un tambor. Se toca como un tambor. Pero si uno mira el dibujo pintado sobre el cuero, se da cuenta de que está mirando otra cosa: un mapa del universo entero, dibujado en un círculo.
El kultrún es el instrumento de la machi. Y es, probablemente, la manera más económica que existe de explicar una cosmovisión completa.

Cómo está hecho
La caja es un trozo de madera ahuecado, generalmente de laurel o lingue, con forma de media esfera. Encima va estirado un cuero, que se amarra tenso al borde.
Pero antes de cerrarlo se pone algo adentro: piedrecillas, semillas, a veces objetos de plata. Esos elementos son la voz del instrumento, lo que suena cuando se mueve, y también lo que lo liga al lugar de donde vino la machi.
Se golpea con una baqueta y se sostiene con una mano. No es un instrumento de conjunto: es un instrumento de una sola persona, y esa persona es la autoridad espiritual de la comunidad.
El dibujo
Sobre el cuero se pinta una cruz que divide el círculo en cuatro partes iguales. Eso es el meli witran mapu: las cuatro tierras, los cuatro puntos del mundo.
Cada extremo tiene su nombre y su carácter:
- Puel mapu, el este, por donde sale el sol. Es la dirección buena, el origen de la fuerza. Las rukas mapuche miran hacia allá.
- Willi mapu, el sur.
- Lafken mapu, el oeste, hacia el mar. La dirección hacia donde se van los muertos.
- Pikun mapu, el norte.
En los cuatro campos que quedan entre los brazos de la cruz se pintan figuras: estrellas, lunas, elementos de la naturaleza, signos que cada machi recibe en sus sueños.
Un universo en tres pisos
El círculo también dice otra cosa. El pensamiento mapuche ordena el mundo en niveles superpuestos.
Arriba está el wenu mapu, la tierra de arriba, donde habitan las fuerzas positivas y los antepasados. En el medio, el nag mapu, la tierra donde vivimos, donde todo convive y todo se disputa. Abajo, el minche mapu, la tierra de abajo.
Cuando la machi toca, no está acompañando un canto. Está poniendo en contacto esos niveles. El sonido es el camino.

No es un objeto, es un cargo
Acá conviene ser preciso, porque es donde más se confunde la gente.
Un kultrún no se compra en una feria y se empieza a usar. El instrumento de la machi se consagra en una ceremonia, y desde ese momento está ligado a esa persona y a nadie más. Acompaña a la machi toda su vida.
Se usa en el machitún, la ceremonia de sanación, y en el nguillatún, la gran rogativa colectiva. No es música de espectáculo: es el sonido de un trabajo.
Existen réplicas y kultrunes de artesanía, que son otra cosa y están perfectamente bien como tales. Pero el kultrún de una machi no es un adorno ni un souvenir.
Por qué importa
Hay culturas que escribieron su cosmovisión en libros sagrados. Otras la tallaron en templos.
El pueblo mapuche la puso en un objeto que cabe en una mano, que se puede llevar caminando y que además suena.
Un círculo, una cruz, cuatro campos. Ahí está el mundo entero: las direcciones, los niveles, las fuerzas y el lugar exacto que ocupa la persona que lo sostiene.
Cada vez que suena, alguien está diciendo dónde está parado.




