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¿Cayó o saltó Arturo Prat? Refutación extensa de la tesis revisionista sobre el Combate de Iquique

WroKeN By WroKeN
en Historia
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Hace unos días me encontré con un artículo que circula en redes sociales y algunas páginas de opinión, atribuido al autor peruano César Vásquez Bazán, que plantea una tesis tan provocadora como tajante: Arturo Prat no habría ordenado ni ejecutado ningún abordaje el 21 de mayo de 1879; en realidad —dice— habría caído accidentalmente a la cubierta del monitor peruano Huáscar, probablemente bajo los efectos del alcohol, y la célebre frase «¡Al abordaje, muchachos!» sería una invención propagandística de la oligarquía chilena.

El texto se presenta como una demolición de la “historia oficial” apoyada en documentos chilenos, y a primera vista puede resultar convincente para quien no ha trabajado directamente con las fuentes de la época. Precisamente por eso decidí tomarlo en serio: leerlo con calma, contrastar sus afirmaciones con los documentos primarios disponibles y revisar qué dice la historiografía académica, tanto chilena como peruana.

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El resultado de esa revisión es claro: el núcleo de la tesis —la supuesta caída accidental de Prat y la inexistencia del abordaje— no resiste el escrutinio histórico cuando se revisan todas las fuentes relevantes, incluyendo varias que el propio autor cita, pero de forma parcial.


1. Contexto histórico: por qué importa cómo murió Prat

El Combate Naval de Iquique, ocurrido el 21 de mayo de 1879, fue uno de los episodios más simbólicos de la Guerra del Pacífico (1879–1884). Mientras la escuadra chilena principal operaba al norte, la corbeta de madera Esmeralda, al mando del Capitán de Fragata Arturo Prat Chacón, y la goleta Covadonga mantenían el bloqueo del puerto peruano de Iquique. Ese día aparecieron el monitor acorazado Huáscar y la fragata blindada Independencia, bajo el mando del Capitán de Navío Miguel Grau Seminario y del Capitán de Navío Juan Guillermo More, respectivamente.

La desigualdad material era extrema: la Esmeralda era una corbeta de casco de madera, antigua y de baja velocidad, enfrentada a un monitor blindado con artillería de 300 libras. El combate terminó con el hundimiento de la nave chilena y la muerte de Prat, pero también con la pérdida de la Independencia en Punta Gruesa a manos de la Covadonga. Desde entonces, la figura de Prat se transformó en uno de los principales ejes de la memoria de guerra en Chile, mientras que en el Perú se consolidó la imagen de Grau como modelo de honor caballeresco.

Precisamente por esa carga simbólica, no es extraño que hayan surgido narrativas mitificadas y lecturas revisionistas. El punto clave es distinguir entre crítica histórica seria y construcción de contramitos.


2. Qué sostiene la tesis revisionista

Resumiendo en términos neutros, el artículo de Vásquez Bazán plantea, entre otras, las siguientes afirmaciones:

  • Que la versión chilena del “abordaje” es una fábula propagandística; en realidad, Prat habría perdido el equilibrio durante el primer espolonazo y caído sobre la cubierta del Huáscar.
  • Que en la Esmeralda no había plan, equipo ni medios materiales de abordaje; por tanto, hablar de “abordaje” carecería de sentido.
  • Que el Teniente Luis Uribe no pudo haber oído la frase «¡Al abordaje, muchachos!» por la distancia y el ruido de los cañones; la arenga habría sido elaborada después.
  • Que la oficialidad —incluido Prat— habría combatido bajo fuerte influencia del alcohol, lo que explicaría decisiones tácticas supuestamente irracionales.
  • Que diversos documentos chilenos hablan de la “caída” de Prat y lo califican como “pobre” e “infortunado”, lo que revelaría el carácter accidental y casi ridículo de su muerte.

A primera vista, estos argumentos parecen construidos lógicamente. El problema es que descansan en omisiones selectivas, interpretaciones forzadas de términos de época y, sobre todo, en una desatención sistemática a las fuentes peruanas, que son centrales porque registran lo ocurrido a bordo del Huáscar.


3. Fuentes primarias chilenas: Uribe, Zegers y los testigos

3.1 El parte oficial del Teniente 1° Luis Uribe Orrego (29 de mayo de 1879)

El documento chileno más importante sobre el combate de Iquique es el parte oficial del Teniente 1° Luis Uribe Orrego, segundo comandante de la Esmeralda. Fue escrito el 29 de mayo de 1879 y publicado por Pascual Ahumada Moreno en su monumental colección Guerra del Pacífico (Valparaíso, 1884, Vol. I, p. 295). Hoy puede consultarse íntegro en Wikisource.

En él, Uribe describe el momento clave del primer espolonazo del Huáscar contra la Esmeralda con las siguientes palabras:

«El capitán Prat, que se encontraba en la toldilla desde el principio del combate, saltó a la proa del Huáscar dando al mismo tiempo la voz de ¡Al abordaje!. De los que se encontraban en la toldilla sólo el sargento Juan de Dios Aldea pudo seguirlo.»

Este fragmento es central por varias razones:

  • El verbo es “saltó”, no “cayó”. Uribe habla de una acción voluntaria.
  • Menciona explícitamente la voz de «¡Al abordaje!» al momento del salto.
  • Consigna que sólo Aldea pudo seguirlo, lo que sugiere la intención —aunque fallida— de que más hombres lo acompañaran.

El propio Uribe, en obras posteriores como Los combates navales en el Pacífico (1884), mantiene la misma esencia de este relato. La tesis de la “caída accidental” no surge de Uribe; surge de una relectura posterior que omite estas frases clave.

3.2 La carta del Guardiamarina Vicente Zegers Recasens (28 de mayo de 1879)

Otra fuente chilena fundamental es la carta del guardiamarina Vicente Zegers Recasens a su padre, escrita el 28 de mayo de 1879 desde Iquique, también publicada por Ahumada Moreno (Vol. I, p. 303) y disponible en reproducciones modernas. Zegers describe el mismo momento del espolonazo:

«Al sentir el choque, el comandante gritó: “¡Al abordaje muchachos!” y se precipitó él primero sobre la cubierta del enemigo.»

Además, Zegers señala que Prat se comportó durante toda la acción “con su acostumbrada calma”, dando órdenes y animando a la dotación. Es decir, un comportamiento coherente con un comandante en pleno uso de sus facultades.

3.3 “Arturo Prat i el combate de Iquique: relaciones de los testigos” (1880)

En 1880 se publicó en Valparaíso la obra Arturo Prat i el combate de Iquique: relaciones de los testigos, homenaje público, opiniones de la prensa, corona poética, documentos sobre la vida de los héroes, de Luis Montt. El libro —hoy accesible vía Memoria Chilena y Google Books— reúne numerosos testimonios de oficiales, marineros y civiles sobre el combate. Allí se reafirman, con matices, los elementos centrales ya vistos en Uribe y Zegers: la arenga previa de Prat, el salto al Huáscar, su avance hacia la torre con espada en mano y su muerte en la cubierta del monitor.

Que la prensa y los homenajes posteriores hayan embellecido el relato es indiscutible. Pero el núcleo —salto voluntario, intento de abordaje, muerte combatiendo a bordo del buque enemigo— aparece en múltiples testimonios escritos pocos días después de los hechos.


4. Fuentes primarias peruanas: lo que vio el otro lado

Si queremos saber qué ocurrió exactamente en la cubierta del Huáscar, las fuentes peruanas son insustituibles. Y es aquí donde la tesis de la caída accidental se vuelve más difícil de sostener.

4.1 Parte oficial del Capitán de Navío Miguel Grau Seminario (23 de mayo de 1879)

El parte oficial de Miguel Grau al Ministro de Guerra del Perú, fechado el 23 de mayo de 1879, está disponible en Wikisource y reproducido por el Instituto de Estudios Histórico Marítimos del Perú. Al relatar el desenlace del combate, Grau escribe:

«El comandante de ese buque nos abordó a la vez que uno de sus oficiales y algunos de sus tripulantes por el castillo, y en defensa de este abordaje perecieron víctimas de su temerario arrojo.»

Grau, comandante victorioso y marino experimentado, no describe una caída casual ni un cuerpo que se desploma sin control. Habla de un abordaje, de un acto de “temerario arrojo” que implicó que Prat y otros hombres llegaran efectivamente a la cubierta del Huáscar.

4.2 Carta de Grau a su cuñada Mercedes Cabero de Viel (29 de mayo de 1879)

En una carta privada a su cuñada —esposa del Almirante chileno Óscar Viel, amigo personal suyo—, Grau relata el combate en términos notablemente humanos. La carta, preservada en archivos navales y transcrita en Wikisource, incluye este pasaje:

«El valiente Comandante de la Esmeralda murió como un Héroe en la cubierta de este buque, en momentos en que emprendió un abordaje temerario. Yo hice un esfuerzo supremo por salvarlo, pero desgraciadamente fue ya tarde.»

Varias cosas llaman la atención:

  • Grau reconoce expresamente el carácter de “héroe” en la muerte de Prat.
  • Habla de «emprender un abordaje temerario», es decir, de una acción deliberada.
  • Afirma que intentó salvarlo, lo que implica que Prat llegó vivo al Huáscar y fue luego abatido.

Se trata de un documento privado, sin público interno peruano al que hacer propaganda; el destinatario es parte de su propia familia política chilena. Es difícil imaginar un contexto menos propicio para inflar artificialmente la figura del adversario.

4.3 Carta de Grau a la viuda de Prat, Carmela Carvajal (2 de junio de 1879)

En otra carta célebre, dirigida a la viuda de Prat pocos días después, Grau escribe desde Pisagua:

«Su digno y valeroso esposo (…) fue víctima de su temerario arrojo en defensa y gloria de la bandera de su patria».

Junto a esta carta, envió los objetos personales de Prat, entre ellos su espada. El inventario elaborado por un oficial del Huáscar —publicado en diversas recopilaciones— consigna “una hoja de espada y los tiros de esta”, confirmando que Prat llegó armado a la cubierta del monitor y que su arma fue recogida allí.

4.4 El corresponsal peruano Julio Octavio Reyes (La Opinión Nacional, 8 de junio de 1879)

El diario limeño La Opinión Nacional envió al Huáscar al periodista Julio Octavio Reyes, quien publicó el 8 de junio de 1879 una crónica extensa del combate. Esta crónica se reproduce en el portal oficial grau.pe bajo el título “Cómo murió Arturo Prat”. Reyes, sin ahorrar ironías hacia el culto chileno, describe la llegada de Prat a la cubierta del monitor en términos que el revisionismo usa a su favor:

«el infortunado Prat (…) cayó a la cubierta del Huáscar con la espada en la mano, avanzando tambaleante hacia la torre, donde fue abatido por un marinero que lo vio como enemigo».

Incluso si aceptamos la tonalidad crítica de Reyes, su descripción reconoce que:

  • Prat llegó a la cubierta del Huáscar, con espada en mano.
  • Avanzó hacia la torre (aunque “tambaleante”, según el juicio del periodista).
  • Fue abatido por un marinero que lo percibió como combatiente enemigo.

Es decir: el testimonio más crítico que tenemos desde el bando peruano no niega el salto ni el intento de ataque; cuestiona el estado físico y la eficacia del gesto, pero confirma que Prat estuvo combatiendo sobre el monitor.

4.5 Juan Guillermo More y la historiografía peruana posterior

El parte de Juan Guillermo More, comandante de la Independencia, del 22 de mayo de 1879 (preservado en Wikisource), se centra en el combate contra la Covadonga y la pérdida de su propia nave, por lo que dice poco sobre Prat. Pero la historiografía peruana posterior —desde Mariano Felipe Paz Soldán en su Narración histórica de la guerra de Chile contra el Perú y Bolivia (1884) hasta autores modernos— no sostiene la tesis de la caída accidental: acepta el salto, reconoce la intención de abordaje y discute, más bien, el mito chileno construido en torno a la frase y la figura del héroe.


5. ¿Existió un plan de abordaje en la Esmeralda?

Uno de los pilares del artículo revisionista es que en la Esmeralda no habría existido un plan, ni equipo, ni recursos para practicar un abordaje, y que eso demostraría la falsedad del relato. Esta afirmación es discutible a la luz de las fuentes.

En primer lugar, el mismo Uribe, en su parte, se lamenta de que “la ligereza con que se retiraba de nuestro costado la proa del Huáscar hacía imposible todo abordaje”. Si el abordaje no hubiese sido siquiera considerado, esa frase carecería de sentido.

En segundo lugar, el Capitán de Navío Patricio Villalobos, en el citado artículo de Revista de Marina (2009), reconstruye a partir de múltiples testimonios que Prat y otros oficiales habían practicado maniobras de abordaje en la Covadonga antes de la guerra, y que a bordo de la Esmeralda se habían acumulado rezones, cabos, granadas de mano y botalones precisamente para intentar aferrar al Huáscar en caso de espolonazo.

En tercer lugar, la táctica de intentar un abordaje como “recurso desesperado” frente a un buque superior no es una extravagancia chilena: forma parte de la cultura naval del siglo XIX, y se observa en otros combates donde unidades más débiles tratan de neutralizar la superioridad artillera del enemigo mediante el combate cercano.

Que el abordaje masivo no se haya logrado —por la baja velocidad de la Esmeralda, la habilidad de Grau al meter máquina atrás tras cada espolonazo y el fuego de artillería— no prueba que el plan no existiera. Prueba que fue, tácticamente, muy difícil de ejecutar.


6. La frase «¡Al abordaje, muchachos!» y el problema del ruido

El artículo de Vásquez Bazán construye un argumento físico: como Uribe estaba a unos 60 metros de Prat (en castillo de proa vs. toldilla de popa) y él mismo reconoce que “el estruendo producido por toda la batería al hacer fuego sobre el Huáscar impidió a muchos oír la voz de nuestro valiente comandante”, entonces nadie pudo oír la frase «¡Al abordaje!»; luego, la frase sería una invención.

Este razonamiento tiene varios problemas:

  • Uribe escribe “impidió a muchos oír la voz…”, no “a todos”. Y aun así, incluye en su parte que Prat “saltó (…) dando al mismo tiempo la voz de ‘¡Al abordaje!’”. Es evidente que está combinando observación propia con testimonios posteriores de tripulantes que sí oyeron la orden.
  • Zegers, que se movía entre distintas posiciones en cubierta, afirma haber escuchado la orden claramente.
  • En la guerra del siglo XIX, las órdenes verbales se daban precisamente en entornos ruidosos; la dificultad de oírlas no impide que algunos las perciban y luego las recuerden.

Lo que sí es razonable discutir —y varios historiadores lo hacen— es la literalidad exacta de la frase. Es posible que con el tiempo se haya fijado en la forma “¡Al abordaje, muchachos!” por su fuerza retórica, mientras que la forma original haya sido más simple (“¡Al abordaje!”). Eso entra en el terreno del estudio de la memoria y la retórica, no en el de negar por completo la existencia de la orden.


7. “El pobre Arturo” y “la caída de Prat”: lenguaje de época

Otro elemento explotado por la tesis revisionista es el uso, en varias fuentes chilenas, de expresiones como “el pobre Arturo” o “la caída de Prat”. Se interpreta que “pobre” implicaría compasión ante un accidente ridículo, y que “caída” se referiría a una caída física fortuita.

Sin embargo, en el lenguaje militar y periodístico del siglo XIX, hablar de la “caída” de un oficial suele significar simplemente su muerte en combate. La prensa de la época —como muestra Valentina Verbal en su artículo “El 21 de mayo de 1879 en la prensa chilena. Los diez primeros días” (Tiempo y Espacio, vol. 25, n.º 64, 2015)— usa expresiones como “la caída de Prat” en un contexto claramente laudatorio, nunca ridiculizante.

Del mismo modo, llamar “pobre” a un oficial muerto (“el pobre Arturo”) es una fórmula de compasión muy habitual en cartas privadas del siglo XIX, no un juicio de valor sobre su competencia o dignidad.


8. El consumo de alcohol a bordo: contexto y límites

Respecto al alcohol, los documentos chilenos efectivamente muestran que hubo consumo de coñac a bordo de la Esmeralda durante el combate. Zegers relata que el Teniente Ignacio Serrano le dijo en un momento: “vamos a la cámara a tomar la última copa”, y que él mismo se “refrescó” con coñac que tenía Uribe en el castillo de proa.

Es un dato importante, pero hay que contextualizarlo:

  • El consumo moderado de alcohol en combate era normal en las marinas de la época. La Royal Navy británica mantuvo hasta bien entrado el siglo XIX una ración diaria de ron.
  • En ninguna de las cartas de Zegers, Uribe u otros testigos chilenos se describe a Prat como ebrio ni incapaz. Por el contrario, lo presentan actuando con calma y claridad de mando.
  • Grau, desde el bando enemigo, tampoco sugiere en ningún momento que Prat estuviese borracho; lo califica como “valiente” y alabado por su arrojo.

Inferir, a partir de unas copas de coñac, un estado de embriaguez grave responsable de una caída es una extrapolación sin apoyo en las fuentes.


9. La construcción del mito y la crítica historiográfica

Otra cosa distinta es la construcción del mito de Prat en Chile. Sobre eso, la historiografía chilena ha sido muy crítica consigo misma. Obras como Guerra del Pacífico de Gonzalo Bulnes (1955–1956), los discursos recopilados en El Veintiuno de Mayo de 1879 de Benjamín Vicuña Mackenna (editado por Pedro Muñoz Feliú) y estudios más recientes como los de Valentina Verbal muestran cómo, desde 1879 en adelante, prensa, intelectuales y élites políticas fueron elevando la figura de Prat a un lugar casi sacralizado dentro del panteón republicano.

Se puede —y se debe— estudiar críticamente esa construcción: el uso político de la efeméride, la fijación de la arenga en fórmulas exactas, la iconografía (como el famoso óleo de Pedro Subercaseaux) que cristaliza una imagen idealizada del momento del salto, etc. Eso, sin embargo, es muy diferente de negar el núcleo histórico del episodio, que las fuentes de uno y otro lado coinciden en describir.


10. Síntesis: qué podemos afirmar con rigor

Si integramos las fuentes primarias chilenas y peruanas, junto con la historiografía seria de ambos países, podemos afirmar con un grado alto de certeza que:

  • Prat saltó voluntariamente desde la Esmeralda al Huáscar durante el primer espolonazo, en un intento de abordaje, armado con su espada (y probablemente con pistola).
  • Dio una orden de abordaje; la forma exacta de la frase puede ser discutida, pero la existencia de la orden está respaldada por Uribe, Zegers y las tradiciones tempranas recogidas en 1880.
  • Llegó a la cubierta del monitor, avanzó hacia la torre, fue repelido y abatido por fuego peruano. Murió en la cubierta del Huáscar, no en el agua.
  • En la Esmeralda existía al menos un plan genérico de intentar el abordaje como salida extrema; las condiciones materiales y la maniobra de Grau hicieron imposible un abordaje masivo.
  • Hubo consumo de alcohol a bordo, pero no existen evidencias directas de embriaguez grave en Prat que expliquen una hipotética caída accidental; todos los testimonios relevantes describen al comandante actuando con calma y decisión.
  • La historiografía peruana que trabaja con fuentes —incluyendo al propio Paz Soldán y a estudios modernos del Instituto de Estudios Histórico Marítimos del Perú— no sostiene la tesis de la “caída accidental”. Reconoce el valor de Prat precisamente porque eso engrandece la victoria de Grau.

La crítica a los mitos patrióticos es necesaria. Pero debe hacerse con el mismo rigor que exigimos a la “historia oficial”: leyendo todas las fuentes, reconociendo los matices y evitando sustituir un relato simplificado por otro igualmente sesgado.


11. Bibliografía y fuentes consultadas (selección)

  • Ahumada Moreno, Pascual. Guerra del Pacífico: recopilación completa de todos los documentos oficiales, correspondencias y demás publicaciones referentes a la guerra. Vol. I. Valparaíso: Imprenta del Progresor, 1884.
  • Montt, Luis. Arturo Prat i el combate de Iquique: relaciones de los testigos, homenaje público, opiniones de la prensa, corona poética, documentos sobre la vida de los héroes. Valparaíso, 1880.
  • Uribe Orrego, Luis. Parte oficial sobre el combate de Iquique (29 de mayo de 1879), en Ahumada Moreno (1884), Vol. I, p. 295. Disponible en Wikisource.
  • Zegers Recasens, Vicente. Carta a su padre (28 de mayo de 1879), en Ahumada Moreno (1884), Vol. I, p. 303.
  • Grau Seminario, Miguel. Parte oficial sobre el combate de Iquique (23 de mayo de 1879). Disponible en Wikisource e Instituto de Estudios Histórico Marítimos del Perú.
  • Grau Seminario, Miguel. Carta a Mercedes Cabero de Viel (29 de mayo de 1879). Wikisource.
  • Grau Seminario, Miguel. Carta a Carmela Carvajal de Prat (2 de junio de 1879). Reproducida por el Ministerio de Educación de Chile (curriculumnacional.cl).
  • Reyes, Julio Octavio. Crónica del combate de Iquique. La Opinión Nacional (Lima), 8 de junio de 1879. Reproducida en grau.pe.
  • More Ruiz, Juan Guillermo. Parte oficial del combate de Punta Gruesa (22 de mayo de 1879). Wikisource.
  • Paz Soldán, Mariano Felipe. Narración histórica de la guerra de Chile contra el Perú y Bolivia. Buenos Aires: Imprenta y Librería de Mayo, 1884.
  • De la Puente Candamo, José Agustín. Miguel Grau. Lima: Instituto de Estudios Histórico Marítimos del Perú, 2003.
  • Villalobos, Patricio. «¿Por qué Arturo Prat saltó al abordaje del Huáscar?» Revista de Marina, N.º 3, 2009.
  • Villalobos R., Sergio. La Guerra del Pacífico. Santiago: Editorial Universitaria, 1994.
  • Bulnes, Gonzalo. Guerra del Pacífico. Tomo I. Santiago: Editorial del Pacífico, 1955–1956.
  • Vicuña Mackenna, Benjamín. El Veintiuno de Mayo de 1879. Compilación de artículos y discursos, ed. Pedro Muñoz Feliú. Santiago, s/f.
  • Verbal Stockmeyer, Valentina. «El 21 de mayo de 1879 en la prensa chilena. Los diez primeros días». Tiempo y Espacio, vol. 25, n.º 64, 2015.
  • Archivo Nacional de Chile. «El Combate Naval de Iquique del 21 de mayo de 1879». archivonacional.gob.cl.
  • Memoria Chilena, Biblioteca Nacional de Chile. «Arturo Prat Chacón (1848–1879)» y documentos asociados.
  • Instituto de Estudios Histórico Marítimos del Perú. Efemérides y estudios sobre Miguel Grau y el combate de Iquique.

Acá el artículo que leí, que fue subido a Facebook por Carlos Alberto Milla Villa 

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